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¿Cómo prevenir un golpe de calor en el trabajo? | Más Protección Laboral

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Las altas temperaturas del verano pueden ser una fuente de riesgo en el trabajo. El calor excesivo por realizar actividades extenuantes o la exposición constante al sol pueden amenazar la salud de los trabajadores y, por consecuencia, afectar los objetivos productivos de las empresas. Gestionar riesgos como un golpe de calor es primordial. Solo así se logrará minimizar las posibles consecuencias de los golpes de calor. 

Toma las decisiones adecuadas para conservar la integridad física del personal y evitar pérdidas económicas por ausencias o cuadros aún más graves. Desde Más Protección Laboral, te brindamos las herramientas para que cuides de tu equipo de trabajo durante todo el año. Te acercamos la mejor información sobre seguridad e higiene en el ámbito laboral y te ofrecemos productos para hacer frente a las diferentes inclemencias climáticas.

Nuestro propósito es que tú puedas proteger a los trabajadores para que ellos desempeñen sus tareas de manera cómoda y productiva. ¡Sigue leyendo para aprender cómo prevenir un golpe de calor en el trabajo!

¿Qué es un golpe de calor?

El golpe de calor es un trastorno que se caracteriza por un incremento de la temperatura corporal. Suele darse a raíz de una exposición prolongada al sol o a las altas temperaturas. También puede producirse a partir de un esfuerzo físico demandante o excesivo, así como por el uso de los equipos de protección individual equivocados (EPIs). 

Desafortunadamente el exceso de calor en el cuerpo puede generar lesiones graves. Los órganos más afectados suelen ser el corazón, los músculos, los riñones, el hígado, el intestino y todo el sistema nervioso central. 

En algunos sectores laborales, los golpes de calor son muy frecuentes. Sin embargo, si se actúa con rapidez, el riesgo de complicaciones graves disminuye de forma notable. Por eso es imprescindible reconocer los signos de alerta.

Para cuidar la salud de los trabajadores, pon atención a los siguientes síntomas del golpe de calor. Los primeros signos suelen ser sensación de calor sofocante, sed intensa, sequedad en la boca y una temperatura del cuerpo de 40°C o mayor. Otras señales pueden ser la disminución del volumen de orina o la orina de color oscuro. 

En cuanto a la sudoración, esta dependerá de los factores externos. La piel se seca y calienta frente a la exposición solar mientras que se puede humedecer tras una sobreexigencia de ejercicio físico. Además la piel puede lucir enrojecida a medida que aumenta el calor.

En un segundo escalón, se podrían colocar síntomas de mayor gravedad como los calambres, la debilidad corporal y la respiración agitada. La frecuencia cardíaca se acelera cuando el corazón debe esforzarse más para poder templar al cuerpo. Los dolores de estómago y de cabeza también entrarían en este nivel. 

¡Atención! Toma nota de los síntomas más alarmantes. El agotamiento, las náuseas, los vómitos, la confusión, la irritabilidad, las dificultades para hablar, las convulsiones, el delirio, el desmayo e incluso caer en coma pueden ser signos avanzados de un golpe de calor. Capacita a tu plantilla sobre cómo reconocer las señales de este trastorno para proteger al equipo y a tu empresa.

Aprende cómo aliviar los síntomas del golpe de calor

Una vez que hayas detectado los signos del golpe de calor, es momento de pasar a la acción. Ten en cuenta que la velocidad de reacción de colegas y jefes ayudará a evitar los peores síntomas de este trastorno.

En primer lugar, avisa a los responsables del sector, a la enfermería si hubiera y a la asistencia sanitaria. Localiza un espacio fresco, con sombra y buena ventilación donde la persona afectada pueda recostarse. Una vez que se encuentre tumbada sobre su espalda, quítale las prendas más pesadas e innecesarias. Remueve el casco, protectores faciales, los cascos y lentes para liberar su rostro. Liberar las vías respiratorias es fundamental en estos casos. 

Abanica a la persona afectada. A medida que lo haces, coloca compresas de agua fría sobre su piel. Céntrate en las siguientes zonas del cuerpo: cuello, axilas y cabeza. Si dispones de una ducha, una bañera o una manguera, moja a la persona con agua fría. El objetivo es bajar su temperatura corporal a 38°C por lo menos en un plazo de dos horas como máximo. Acompaña a la persona hasta que lleguen los profesionales de la salud. 

¿Cómo afecta el calor a los trabajadores?

Sufrir un golpe de calor genera malestar y descompensación. Pero, además, puede reducir la atención o la capacidad de trabajar. Esto podría desencadenar otros accidentes vinculados al desarrollo de las tareas laborales. Es decir que las consecuencias de este trastorno van mucho más allá del trastorno en sí. 

Vale la pena decir que los efectos del calor en los trabajadores varían según diversos factores, como la duración y la intensidad de las tareas a realizar. Además se deberá tomar en consideración la edad, la ingesta de algunos medicamentos, la obesidad y el consumo de sustancias adictivas, desde la cafeína hasta las drogas. 

Formar a los trabajadores y jefes sobre las posibilidades de supervivencia y el reconocimiento temprano de los síntomas ayudará a la pronta detección y mejorará la seguridad y el bienestar del equipo de trabajo. 

Consejos sobre cómo evitar el calor en el trabajo

Las mejores maneras de prevenir golpes de calor en el trabajo son la división de tareas y la determinación del horario ideal. Cuando sea posible, plantea la rotación de puestos y actividades para que ningún trabajador pase demasiado tiempo al sol o realizando tareas de fuerza. De ser posible, opta por las jornadas o los horarios menos calurosos o con menor presencia de rayos UV. 

Otro buen consejo para evitar golpes de calor es el uso de gorros, sombreros o pañuelos para cubrir la cabeza. Utilizar gafas de sol con protección a rayos UV y vestir con prendas ligeras y de colores claros si está permitido dentro del sector laboral. No es conveniente exponer la piel directamente al sol. Procura que los trabajadores lleven siempre una camiseta o camisa liviana aunque esté caluroso. Además de vestir ropa de protección, es aconsejable el uso de cremas protectoras o filtros solares para cubrir e hidratar la piel.

Durante la época de altas temperaturas, se aconseja beber abundante agua. Si algún miembro del equipo no tiene este hábito incorporado, planifica pausas estratégicas para hidratarse, sobre todo si se realizan tareas al aire libre. Proporciona siempre botellas de agua e indica beber regularmente. Explícale al personal que la sed es un síntoma de deshidratación en la mayoría de los casos. Recuérdales que no coman alimentos pesados ni se llenen a tope el estómago durante la merienda. 

La comunicación dentro de los equipos de trabajo es fundamental para detectar tempranamente los síntomas del golpe de calor. Pregúntale a los trabajadores cómo se sienten con regularidad. 

¿Realizas labores en solitario? Pues mantente comunicado con colegas, jefes o familiares. Informa a alguien de confianza sobre tu ubicación para que pueda asistirte en caso de sufrir un golpe de calor. 

¿Cuál es la temperatura máxima para trabajar?

Las temperaturas comienzan a ser consideradas de riesgo cuando se registran cifras por arriba de los 30°C en espacios con sombra. En ese contexto, una humedad superior al setenta por ciento es un factor que aumenta el riesgo.

En cuanto a la realización de tareas nocturnas, la temperatura por encima de los 25°C debe tomarse como una advertencia. También se aconseja evaluar la velocidad del aire y otras inclemencias climáticas posibles.

Toma nota: ¿cuáles son los trabajos expuestos a altas temperaturas? 

El riesgo a padecer golpes de calor suele estar presente en las industrias mineras, del acero y de la construcción pero también en panaderías, invernaderos y lavanderías. En sectores donde se manejan hornos, donde hay fundiciones o exposición constante al sol, el calor se vuelve una amenaza. Por lo tanto, los trabajadores de fábricas de ladrillos, cemento, cerámica, de conservas, empleados de obras públicas y peones de campo también pueden verse afectados.

Además del sector laboral, las condiciones de infraestructura, la edad y el equipamiento incrementan los índices de probabilidades de padecer golpes de calor. Cuando el espacio de trabajo no está adaptado a temperaturas extremas, los trabajadores pueden sufrir este tipo de trastorno con mayor facilidad. Esto suele suceder en talleres industriales, almacenes de logística, comedores, escuelas y espacios deportivos.

También la edad es importante. Los trabajadores jóvenes, menores de 24 años específicamente, tienen mayores probabilidades de padecer golpes de calor durante los días calurosos ya que suelen realizar los trabajos físicos más exigentes.

Por otro lado, algunas tareas deben realizarse con EPIs que impiden la transpiración y refrigeración del organismo, como prendas aislantes o impermeables. Esto podría provocar un estrés térmico en el usuario. Por eso, siempre y cuando sea posible, es recomendable elegir ropa de trabajo transpirable y que permita la liberación de calor.

En Más Protección Laboral, ofrecemos el mejor asesoramiento personalizado. Te ayudaremos a seleccionar los EPIs adecuados para cuidar la salud de tu equipo de trabajo sin descuidar tu bolsillo. ¡Consúltanos sin compromiso!

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